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EL VERDADERO CUERO ECOLÓGICO

Valeria Guzmán Hamann

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¿EXISTE EL CUERO ECOLÓGICO?

Que no nos engañen

Texturizados que buscan pasar por carne, jugos vegetales arrogándose propiedades lácteas y cuero ¿cuero? “ecológico” ¿No tienen ya estos nuevos productos características deseables propias, que necesitan confundirse con otra cosa para abrirse paso en el mercado? Así y todo, al mismo tiempo que intentan parecer lo que no son, se publicitan con agresivas campañas de desprestigio sobre aquello que pretenden emular.

Quieren convencernos de que cuidamos la naturaleza y nuestra propia salud evitando el consumo de productos procedentes de la ganadería, acusada -si vamos a los númerosinjustamente d e ser gran responsable del calentamiento global, pero no nos inquieta un sofá, un par de zapatos o una cartera de plástico excelente imitación cuero, que no es otra cosa que un derivado del petróleo.

Es respetable que haya quienes elijan no consumir animales en ninguna de sus formas, pero el argumento que lo justifica no debiera ser un discurso basado en engaños y mentiras.

El cuero ecológico existe, pero que no nos engañen: subproducto de la ganadería, es el que viene de los animales que previamente se nos han brindado como alimentos. Cálido, acogedor y transpirable, piel genuina y amigable con el medio ambiente como ninguna otra.

Aquel tiempo ya no es hoy Hubo un tiempo en que se producía sin considerar cuestiones medioambientales, pero ese tiempo ya no es hoy. La agricultura, la ganadería y la industria en general se ven obligadas a adaptarse a un modo de producción en el que el medio ambiente sea lo menos afectado posible, por responsabilidad hacia el planeta que ellos mismos, los productores, habitan pero también porque en la actualidad, los consumidores de los bienes que producen exigen cada vez más transparencia y garantías de ese cuidado.

A veces el Estado toma este rol de garante y en Argentina eso puede no ser una garantía muy eficiente, no al menos a los fines aparentes. Un ejemplo reciente es la nueva ley de biocombustibles, que reduce a la mitad la obligatoriedad de corte del diesel y la nafta con biodiesel y bioetanol respectivamente, que se sancionaba al mismo tiempo que se reafirmaba el compromiso con el Acuerdo de París a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel 26% inferior a la previamente comprometida en 2016. No escuché a ninguna organización ecológica decir ni pío, pero la agricultura y la ganadería siguen bajo el dedo acusador. Se sigue favoreciendo al verdadero contaminante mientras se distrae a los desprevenidos tirando las piedras hacia el jardín del agro.

Una curtiembre en Lanús, en Valentín Alsina o en Avellaneda vuelca sus efluentes en el Riachuelo, y cualquiera que anduvo por ahí sabe que los olores y otras cosas llegan a kms a la redonda. Cuenta Esteban Simon, gran conocedor del rubro, que en el Conurbano Bonaerense habían 350 curtiembres y quedaron alrededor 30. Hace tiempo, en respuesta los reclamos por la contaminación nació un ente regulador que cargó toda la culpa sobre las curtiembres y con requerimientos y reglamentaciones que la mayoría no pudo afrontar, se fueron cerrando de a una. Hoy con muchísimas menos curtiembres el Riachuelo sigue igual de contaminado ¿Y qué pasó? Hay otras industrias, gigantes, y todas siguen volcando sus efluentes ahí. Pero nadie las pudo tocar, entonces mataron a las más chicas, para decir que hicieron algo.

MARIO SIMON UNA CURTIEMBRE QUE NO CONTAMINA Es sábado, media mañana de un día espléndido y Esteban Simon me recibe en una planta ubicada en Puerto Rico, Misiones, en una calle que lleva el nombre de su padre y fundador de la compañía: Mario Simon. Me muestra una construcción de ladrillos entre unos yuyos en un declive del terreno y me dice “acá empezó la historia, en el 40 y pico con papá. Ahí abajo hay una plancha de piedra, donde él trabajaba el cuero, a mano”

Ya en la curtiembre lo primero que me mostró fue el cuero vegetal. Me explicó que hay 2 maneras de curtir: mineral, con cromo; y vegetal con extracto de quebracho, madera molida. El cuero vegetal, de acabado rústico, está destinado a la artesanía. Para el calzado, la indumentaria y la tapicería se sigue trabajando con cromo.

Mientras con una mano sostenía el cuero que me enseñaba, con la otra señaló los fulones, unos tambores horizontales, toneles gigantes de lapacho puro, donde se hacen los procesos químicos. Con un montacargas subimos a una pasarela por encima de la línea de los fulones, a esa altura y sobre cada uno, hay una batea por dónde se vierten los químicos que se utilizan en fórmulas exactas y precisas, que van a tratar el cuero dentro de cada unidad.

Y llegó el momento de las preguntas porque todos estos químicos son lo más temido: “Hace 10 años atrás generaba muchos inconvenientes, hoy todos nuestros productos vienen de Europa y son amigables con el medio ambiente porque son, entre otras cosas, de alto agotamiento. Las fórmulas con las que trabajamos son tan exactas que lo que sale del fulón en la parte final es solamente agua. Antes tirábamos cromo, y eso iba al ambiente, al agua, y era muy difícil de tratar porque es un metal pesado”. El cuco existe, pero hay que ubicarlo en la historia

En el concierto de los cueros en el mundo Argentina era top y lo sigue siendo, pero se cayeron todas las industrias. Hay 5 o 6 corporaciones que manejan todo, y después están ellos, los que se auto denominan la resistencia, que son curtiembres chicas y medianas, empresas familiares con 30/40 empleados y, mientras que las multinacionales emplean 300/400 personas y trabajan exclusivamente para la exportación, ellos están abasteciendo al mercado interno. Suelen tener ofertas del exterior, pero las rechazan porque en un contexto de reglas tan cambiantes, es imposible cumplir con los compromisos que requiere un mercado de exportación

Recorrimos los pasos de curtido y acabado máquina por máquina, encendió cada una explicándome sus funciones. Esteban Simon es, además de genetista, profesor de Ciencias Agrarias, y esa vocación docente se dejó ver en la claridad de su exposición, y en ese interés que los maestros con vocación saben despertar en quién los escuche.

¿Cómo aprenden el trabajo, tan específico, sus operarios? Ellos reciben capacitación permanente, con técnicos que vienen de afuera “porque los nuestros, los conocedores del oficio se fueron muriendo y los jóvenes no fueron aprendiendo”, reflexiona sobre un desfasaje generacional que define como “una máquina de generar parias”.

En Curtiembre Mario Simon elaboran cueros para artesanía y para industria automotriz, pero sobre todo están abocados al abastecimiento de ARSENIO, su propia fábrica de calzados de seguridad, que fue creada bajo la premisa de generar valor agregado y cuyos principales clientes son entes públicos, municipalidades, compañías eléctricas y gran parte de las empresas forestales en la provincia de Misiones y aledaños.

La curtiembre es abastecida con frigoríficos de Ruiz de Montoya y Montecarlo, localidades vecinas. La parte que se retira en el proceso de limpieza de los cueros vuelve a otro frigorífico y se procesa para hacer gelatina. Todo se trabaja fresco, nada llega a descomponerse. Los cueros llegan de mañana temprano y comienzan el proceso de curtido. Eso explica que no haya olores desagradables en el ambiente, que fue lo primero que al llegar llamó mi a atención.

El cuero de proceso vegetal, curtido con madera, es absolutamente natural y ancestral. No es algo nuevo. Lo nuevo es la tecnología. Antes se raspaba el cuero a mano y se tiraba dentro de una pileta con quebracho. Hoy día se carga la bolsa de extracto de quebracho en el fulón y se pone a girar con el cuero y un proceso que antes llevaba un mes, hoy se hace en 48 hs

El recorrido finaliza en un lugar polémico si los hay: los efluentes. Cruzando la calle y en un terreno en declive nos ncontramos con un sistema que han diseñado con el apoyo de la UNaM (Universidad Nacional de Misiones). Lo primero a la vista es una barrera de pastos muy altos, se trata de vetiver. Esta especie tiene fenomenales propiedades de fitorremediación, esto es descontaminación de los suelos, depuración de las aguas residuales y limpieza del aire, y constituye una gran herramienta tecnológica.

Debido a sus extraordinarias características morfológicas y fisiológicas, el pasto vetiver ha sido usado exitosamente en Australia, China, Sudáfrica, Tailandia y algunos países latinoamericanos para el saneamiento de áreas degradadas como rellenos sanitarios, rehabilitación de desechos mineros, de escombreras y desechos rocosos en minas de carbón, oro, plomo, zinc, cobre, bentonita, bauxita y platino

Al atravesar el vetiver, aparecieron varias lagunas a cielo abierto, distribuidas en distintos niveles y un detalle: no sólo que tampoco hay olor es esa zona, sino que perros y animales autóctonos beben de ellas. El predio está rodeado de bosques, en un ecosistema que la curtiembre protege y al que aporta introduciendo especies.

Las 2 primeras piletas son de alternancia en el tratamiento de las aguas. Aquí se produce la decantación de sólidos orgánicos (queratina). No hay restos de cromo u otros químicos peligrosos porque nada de eso sobra en el proceso para que se deseche, y luego si algo mínimo llegara a escaparse es saneado por el vetiver ¿Cómo funciona esta alternancia? Cuando la primera pileta se llena de sólidos se deja secar (por evaporación) y se habilita la segunda. Los sólidos se retiran con una máquina de la pileta saturada y se reutilizan como fertilizante, culminando un ciclo perfecto de sustentabilidad, en un proceso 100% amigable con el medio ambiente.

Agradecimientos:

A Soledad Reichert por despertarme la inquietud, y a Esteban Simon por recibirme tan amablemente y por la enseñanza.